Nuestra memoria

Nuestra memoria
Nuestra memoria 2017-06-10T18:50:01+00:00

Memorias del Sur se creó para homenajear a ocho amigos y hermanos, miembros del AIA (Ateneo Israelita Argentino de Lomas de Zamora), detenidos-desaparecidos o asesinados, víctimas del Terrorismo de Estado en Argentina. Este objetivo se cumplió con la realización de un acto-homenaje el 3 de octubre de 2004, y hoy Memorias del Sur trasciende nuestro objetivo inicial con la difusión de nuestra historia, sumándose a otras organizaciones de derechos humanos en busca de memoria, verdad y justicia. Por ellos y por los 30.000 detenidos-desaparecidos o asesinados, víctimas del Terrorismo de Estado en nuestro país.

Ellos son:

Silvia Streger

Detenida-desaparecida el 5/9/77 a los 24 años, junto a su pareja, Rodolfo Torres. Estudiante de Traductorado de Inglés en la Universidad Nacional de La Plata. Se comprometía vitalmente con lo que la rodeaba.

Mario Geffner

Asesinado el 4/12/75 en Avellaneda mientras repartía volantes en la puerta de una fábrica metalúrgica.

Nina Judith Golberg

Detenida-desaparecida el 27/5/77 a los 18 años. Estudiante de derecho.

Gregorio Marcelo (Guyo) Sember

Detenido-desaparecido, el 30/5/76 a los 23 años. Deportista, profesor de Educación Física, lector incansable, gran amigo de sus amigos

Rubén (El flaco) Gerenschtein

Detenido-desaparecido el 27/5/77 a los 17 años. Estudiante.

Eduardo (Fino) Streger

Detenido-desaparecido el 10/5/77 a los 33 años, junto a su pareja, Noemí Mopty. Militante del PRT desde muy joven. Amaba la música y vivió en forma coherente con sus ideas.

Daniel Gluj

Detenido-desaparecido el 5/9/77 junto a su esposa, Mónica Graciela Socolsky. Daniel tenía 21 años y Mónica 20. Él trabajaba en un taller metalúrgico y Mónica era enfermera.

Ricardo Jaime Zeff

Detenido-desaparecido el 23/7/76 a los 18 años

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Este conmovedor poema de Norberto Mugrabi incluye una metáfora sobre “mis gloriosos hermanos”; se refiere a la novela homónima de Howard Fast que leímos en la adolescencia, y que muchos de nosotros llevamos en el corazón. Guyo la tenía por una obra maestra, y muchas veces regaló el libro a sus amigos.

Reproducimos a continuación la introducción del libro, para facilitar la comprensión del poema y porque, además, tiene un valor intrínseco:

“El que resiste a los tiranos obedece a Dios”, decía el estandarte de los Macabeos, y encabezando primero un grupo de agricultores de su aldea y luego al ejército judío que formaron, llevaron a cabo la más gloriosa de las guerras contra el conquistador extranjero de su patria. Guerra de bravura y de sacrificios, de liberación e independencia, fue el primero de los movimientos de oposición a la dominación y al sometimiento que registra la historia de la humanidad.
Integrado por hombres que vivían cultivando la tierra y sirviendo a Dios, bregando por la paz y la vida “que reposa en tres principios: la Ley, la verdad y el amor”, aquel minúsculo pueblo, el único que no tenia ejércitos mercenarios, tuvo que organizarse en grupos de resistencia para enfrentar monstruosas fuerzas de centenares de miles de soldados profesionales. Los judíos transformaron su país en una trampa mortal para los invasores, descargaron lluvias de flechas desde todos los cerros, todos los riscos y todos los árboles, pelearon en los desfiladeros y las quebradas con lanzas y cuchillos, en sangrientos encuentros cuerpo a cuerpo, y después de treinta años de incesantes batallas aprendieron, y enseñaron al enemigo a su costa, que “es imposible arrancar a un pueblo montañés de la tierra donde nació”. – Howard Fast